Solo por perder mí tiempo
Ya puesto a perder mi tiempo,
Envuelve pescado con mi tiempo,
El pescado lo aprecia más que tu,
Y yo más al pescado que a mi tiempo.
Mentira, cuchillas de afeitar envueltas en sida, palabrería vana, como vano el que escribe tal tontería, dicha de mente y de mil perros con sarna y sarro en los dientes, mordieran tus canillas para despojar tu tiempo de la vida, siente el mal olor, si crees que sientes algo, sientes porque te enseñaron que sentir, piensas lo que quisieron que pensaras, y si se puede decir que sabes describir, describe mi tiempo, este que yo pierdo, lo pierdo en decir, decir que solo vomito desprecio, porque es lo que la vida me enseño a sentir, atreverme pienso a juzgar mi tiempo, pues no abra juez de vida mía, que el elegido por mí, elegido y elogiado, pues de mi condena, el chulo, será el poema, que digan que no soy grato, si a la lengua le agradezco mi maldecir, y le agradezco no fijarse en ella al gato, el último verso mío será sangre, sangrare como las vírgenes, si es vida lo que pierdo y la muerte, placer eterno encuentro.
Ya puesto a perder mi tiempo,
Envuelve pescado con mi tiempo,
El pescado lo aprecia más que tu,
Y yo más al pescado que a mi tiempo.
Estiro los últimos momentos, siempre un constante fin, fin de ahora, de después, el principio del fin de hoy, está, en el principio del fin del ayer, y el del mañana, no se ve, pero se siente, en cada palpito, agónico, constante, principio y fin. Y perdonen si ofendo, con no entender el propósito de la vida, el buscar placer en el constante fin sin llegar nunca a él, el desesperante y ya cansino suspense del momento, que no hay desenlace claro, que una vida encadena con la otra, la rueda gira, gira y sigue girando, siempre en el mismo sentido, bucle, des provecho, fútil intento, de buscar la variedad, infinito imperfecto del momento, todo lo que empieza tiene que acabar, y lo que acaba, a de volver a empezar, tu relación con los demás y la de los demás con la tuya, ni siquiera tu, contigo mismo, mantienes una relación invariable, siempre el constante cambio del cambio mismo y permíteme que te diga que:
Ya puesto a perder mi tiempo,
Envuelve pescado con mi tiempo,
El pescado lo aprecia más que tu,
Y yo más al pescado que a mi tiempo.